Los secretos de la langosta marrón: ¿por qué la encontramos tan a menudo?

Una langosta marrón posada en el alféizar de una ventana, en la pared del garaje o entre las macetas del balcón: la escena se repite cada verano en la mayoría de los jardines españoles. Esta omnipresencia tiene una explicación más matizada que un simple azar estacional. Detrás de la langosta marrón se esconden mecanismos biológicos y factores relacionados con nuestros propios arreglos.

Color marrón de la langosta: un camuflaje, no una especie aparte

¿Has notado que una langosta verde y una langosta marrón pueden parecerse rasgo por rasgo, salvo por el color? Es normal. El tono marrón no identifica una especie distinta. En varios ortópteros, el color depende del entorno, de la estación y del estadio de desarrollo.

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Después de una muda, la redistribución de los pigmentos en los cromatóforos puede transformar un individuo verde en un individuo marrón. A veces, un mismo animal cambia de color a lo largo de su vida. Este fenómeno inflará artificialmente el número de langostas marrones que creemos observar: no se trata necesariamente de poblaciones diferentes, sino a menudo de los mismos individuos en otro estadio.

El marrón ofrece una ventaja directa: se confunde con la tierra seca, las hierbas marchitas y las cortezas. En verano, cuando la vegetación se vuelve amarilla, las langostas predominantemente marrones están mejor protegidas de los depredadores que sus homólogas verdes. Si las ves con más frecuencia, es también porque las que son verdes pasan desapercibidas entre el follaje.

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Para saber todo sobre la langosta marrón, primero hay que entender esta plasticidad de color, que confunde la percepción del número real de individuos.

Langosta marrón camuflada en la corteza rugosa de un viejo roble en el borde del bosque, perfil lateral detallado

Jardines y zonas periurbanas: por qué las langostas marrones se instalan cerca de las casas

Las langostas no vienen a tu casa por casualidad. Nuestros arreglos crean exactamente el tipo de hábitat que ellas buscan.

Micro-hábitats favorables en los urbanizaciones

Un jardín clásico mezcla césped cortado, setos, macizos de flores, montones de leña y muros. Este mosaico de texturas y alturas reproduce lo que los ortópteros encuentran en las tierras baldías naturales. Los terraplenes, bordes de terrazas y pies de cercas sirven de refugios y zonas de puesta.

Los céspedes cortos, en particular, exponen el suelo al sol. El calor acumulado acelera el desarrollo de los huevos depositados en la tierra. Las langostas marrones, cuyo color se confunde con el suelo desnudo, encuentran allí una doble ventaja: protección y calor.

Iluminación nocturna y atracción luminosa

Las lámparas de jardín, las apliques de pared y la iluminación pública atraen a los insectos por la noche. Las langostas no son una excepción. La iluminación artificial concentra a los ortópteros cerca de las viviendas, lo que explica que se encuentren en las paredes, los alféizares de las ventanas y a veces dentro de las casas.

Cortar las luces exteriores innecesarias después de cierta hora reduce significativamente su presencia cerca de las aberturas.

Expansión de las langostas en España: el papel del cambio climático

La creciente frecuencia de las observaciones no es solo una impresión. Varios factores climáticos juegan un papel medible.

  • Los veranos más largos y cálidos alargan el período de actividad de los ortópteros, que permanecen visibles más tarde en la temporada.
  • Los inviernos suaves reducen la mortalidad de los huevos enterrados en el suelo, lo que aumenta las poblaciones en la primavera siguiente.
  • Ciertas especies mediterráneas están avanzando gradualmente hacia el norte de España, colonizando territorios donde estaban ausentes hace algunas décadas.

Este último punto es particularmente notable para las especies predominantemente marrones, adaptadas a ambientes secos y abiertos. La expansión hacia el norte sigue la progresión de los suelos áridos y los episodios de sequía estival.

Langosta marrón saltando sobre un camino de tierra seca en un paisaje mediterráneo árido

Langosta o grillo marrón: una confusión frecuente que distorsiona el conteo

Muchos llaman “langosta” a cualquier ortóptero que salta en la hierba. En realidad, la mayoría de los insectos marrones encontrados en un jardín son grillos, no langostas.

Dos criterios simples permiten diferenciarlos:

  • Las antenas: largas y finas en la langosta (a menudo más largas que el cuerpo), cortas y gruesas en el grillo.
  • La dieta: la langosta es en gran medida omnívora, incluso depredadora de pequeños insectos. El grillo se alimenta exclusivamente de vegetales.
  • La hembra de langosta lleva un ovipositor (órgano de puesta en forma de sable) en la punta del abdomen, ausente en el grillo.

Esta confusión tiene un impacto directo en la percepción: los grillos marrones, muy numerosos en los prados y céspedes, son contabilizados mentalmente como langostas marrones. Por lo tanto, el número real de langostas es probablemente inferior a lo que la mayoría de los observadores estima.

La langosta marrón en el jardín: ¿útil o perjudicial?

A diferencia de su reputación (heredada de los estragos atribuidos a los grillos migratorios), las langostas son auxiliares útiles en el jardín. Consumen pulgones, orugas y otros pequeños plagas. Su presencia señala un ecosistema diverso.

No causan daños notables en los cultivos de hortalizas o plantas ornamentales. Los daños visibles en las hojas son casi siempre obra de los grillos, que son estrictamente herbívoros y pueden roer en grupo.

Si una langosta entra en la casa, no se queda allí. Busca salir. Dejar una ventana abierta o guiarla suavemente hacia el exterior es suficiente. Ningún tratamiento químico está justificado, y los insecticidas perjudicarían a toda la fauna auxiliar del jardín.

La próxima vez que una langosta marrón se posicione en tu brazo o en tu pared, observa sus antenas. Si superan la longitud del cuerpo, es efectivamente una langosta. Si son cortas, es un grillo. En ambos casos, el animal se irá por sí mismo tan pronto como se apague la luz.

Los secretos de la langosta marrón: ¿por qué la encontramos tan a menudo?